Odio formar parte del rebaño. Escuchar lo que los demás escuchan. Comer donde los demás comen. Beber lo que los demás beben. Odio las modas y hacer las cosas porque hay que hacerlas. Porque todos las hacen. Me encanta regalar, pero me agobian los Reyes porque hay que hacerlo. Soy de los que cuando creo que algo es para alguien, cuando creo que es su regalo ideal, me da igual lo que cueste. Dentro de un orden, claro. Hoy es un día lleno de regalos porque sí. Y la vida solo me llena cuando no es porque sí. Cuando tiene un sentido pleno. Cuando tras cada respiración parece esconderse un hálito de inmortalidad. Me vacía el alma comprar porque toca. Y me la llena comprar eso que anhela el ser querido. Me pongo nervioso y quiero dárselo antes de tiempo. Siempre me pasa. Soy un tipo impaciente. Hasta para dar un regalo. Soy de los que se alimentan de imágenes. De los que guardan fotogramas en su memoria. Intento coleccionar los que me dan felicidad. Los que me hacen sonreír en el silencio de la noche. Pero también se cuelan los otros. Los que te apelmazan el pecho y se te atragantan. Los que hacen brotar lágrimas de mis ojos secos. Los regalos de verdad te recompensan con una cara de alegría y sorpresa. Y ese momento es único.