R.I.P. por los bancos de Ravella

M. Teresa Sánchez López

AROUSA

Estoy indignada. Soy una vilagarciana, nacida en la calle Ramón y Cajal, por ello muy vinculada al jardín de Ravella, incluidos sus bancos de azulejos.

Una mañana vi cómo instalaban vallas y no le di importancia. Al día siguiente, de golpe y porrazo, me encuentro que mis bancos (y digo mis bancos, pues considero que eran patrimonio de todos los vilagarcianos, pero de los vilagarcianos de verdad), no de un plumazo, sino a golpe de excavadora, los estaban destruyendo y con ellos miles de historias, de las que a lo largo de noventa años han sido testigos mudos.

¡Y después criticamos actos de algunos jóvenes a los que llamamos vándalos que no respetan nada...!

Yo me hago esta pregunta: ¿Qué apelativo cariñoso debo dar a este señor Abuín que sin consultar con los vilagarcianos se ha permitido la licencia de semejante atrocidad? Ahora le ha tocado a los bancos de Ravella, antes han sido otras obras y ¿qué será en un futuro próximo?... Prefiero no dar ideas, ya que peligra el patrimonio. Y me sigo haciendo preguntas:

¿Es que no ha habido nada ni nadie que haya podido evitar tamaña barbaridad? ¿es que los vilagarcianos no contamos para nada? ¿nuestras opiniones son como humo? Deberíamos unirnos todos y exigir que se rehagan los bancos tal y como estaban antes y así paliar algo el mal hecho, aunque la historia se avergüence un poco.

De Vilagarcía de Arousa decíamos que era el pueblo más bonito de España, que tenía la mejor ría del mundo. Ahora, poco a poco, Vilagarcía se va quedando sin su historia... que es lo mejor que tiene un pueblo. R.I.P. Por los bancos de Ravella que han pasado a peor vida a sus noventa años.