Rodar y rodar

AROUSA

Miren, pendejos gachupines, pordioseros incultos y desagradecidos, lo que hace ya tantos años dejó cantado y bien cantado el manito José Alfredo Jiménez. «Yo sé bien que estoy afuera, pero el día que yo me muera, sé que tendrás que llorar, llorar y llorar, llorar y llorar. Dirás que no me quisiste, pero vas a estar muy triste y así te vas a quedar. Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey». Cualquier parecido con lo que está sucediendo en Vilagarcía es un chiste de esos que de vez en cuando teje el azar para reírse de todos nosotros. Mientras su majestad sigue a lo suyo, que naturalmente consiste en hacer lo que le peta, ya nadie sabe quién manda ni dónde reside la autoridad. Los desafíos de nuestro monarca se suceden sin que ni los dirigentes de su partido ni sus socios en el trono le paren los pies. Con dinero para tropecientos contratos, y sin dinero para los bancos de Ravella, él sigue siendo el rey. Por desgracia, la factura de tantas aventuras, incluida la de Luz Salgada, la vamos a pagar muy duro los aldeanos que aquí continuaremos cuando él prosiga su rodar. Qué onda, güey.