El 70% de los atropellos se producen en la comarca cuando anochece

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Entre lusco e fusco. Esa expresión gallega viene que ni pintada para fijar en el reloj la hora más peligrosa para los peatones que caminan por la calzada o cruzan la carretera. La falta de visibilidad a una hora en la que los viandantes todavía no toman medidas de precaución, como llevar un chaleco reflectante, y los conductores muchas veces circulan sin luz, provoca que la mayor parte de los atropellos se produzcan después de las seis de la tarde, sobre todo en los meses de invierno.

Lo ocurrido este año en las carreteras de la comarca ratifica ese dato, porque el 70% de los atropellos se produjeron a partir de las seis de la tarde, una hora en la que en los meses de otoño e invierno ya oscurece, lo que provoca que muchas veces ni se vean los peatones ni tampoco los pasos de cebra por los que cruzan. Al margen de aquellos arrollamientos en los que están claras las circunstancias del siniestro -exceso de velocidad por parte del conductor o despiste del peatón- en los casos en los que no hay una causa clara, suele ser la falta de visibilidad la culpable del accidente, y esos problemas de visión se dan, generalmente, a partir de las seis de la tarde en invierno y después de las diez de la noche en verano, cuando anochece.

La avenida Rosalía de Castro de Vilagarcía es el mejor escenario para corroborar este hecho, porque la mayoría de los atropellos que se producen en ese vial son de noche, o más bien cuando anochece, y casi siempre van acompañados de lluvia o niebla. Así, aunque el conductor circule a una velocidad moderada y el peatón cruce por un paso de cebra, el siniestro se hace inevitable. Lo habitual es que el agobiado causante del atropello asegure posteriormente que ni siquiera vio al conductor.

Iluminación

En ese vial se redujeron en los últimos meses los incidentes de forma considerable, sobre todo en aquellos pasos de peatones que, como el del centro social de la tercera edad, fueron no solo elevados sino también iluminados, para que los conductores vean las señales horizontales que dan prioridad de paso al peatón. Ahora se está elevando el de Villa Güimil.