Un milagro llamado Extrugasa

Pablo Penedo pablo.penedo@lavoz.es VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

02 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El empeño y el excelente oficio de anfitrión del presidente de Extrugasa, Andrés Quintá , han convertido la comida navideña que viene organizando en los últimos años para sus dos equipos patrocinados y la prensa en una fecha de referencia a nivel comarcal. Un hábito que amenaza felizmente con hacerse tradición, afianzado Quintá como el mayor mecenas del deporte en O Salnés y Baixo Ulla y raro ejemplo a seguir. Sobre todo en tiempos tan complicados.

La foto de familia con las jugadoras de las primeras plantillas de la Agrupación Deportiva Cortegada y el Atlético Arousana abrió ayer una liturgia ya conocida, antesala de una tan sencilla como excelente comida a la que no faltaron representantes de las directivas de los dos clubes y sus respectivos entrenadores.

Este año el ágape navideño coincidió con los dos equipos bien acomodados. Las baloncestistas, quintas en una Liga Femenina a la que acaban de retornar, y las futbolistas, líderes de la Preferente Autonómica y camino de emular el ascenso express de sus compañeras de patrocinador y, ayer, también de mantel. Claro que más que hablar de sí mismas y sus competiciones, el tema central de conversación no varió del de la mayoría del país en los últimos días. El 5-0 del Barcelona al Real Madrid obligó a rendirse a la evidencia hasta a los más merengues en el comedor de Extrugasa.

O al menos no en la LF. Palabras del entrenador del Extrugasa, a secas, Tito Díaz, que aprovechó la ocasión para lanzar delante de Quintá el deseo de que «siga siendo muchos años más el alma mater de este club». Y por lo que se le escuchó al empresario, por él no va a quedar.

Se refería Quintá al equipo de baloncesto, que «ha dejado el pabellón de Vilagarcía muy alto», y que hace solo dos semanas le regaló la emoción de «ver levantarse a la gente en Fontecarmoa coreando Extrugasa al final del partido con el Celta». Es, dice, el resultado de la «responsabilidad» de las jugadoras y el técnico, y el «esfuerzo» de su directiva.