Moviéndose para los demás

Begoña Paso redac.arousa@lavoz.es VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Se acerca esa época del año en la que los buenos sentimientos lo tiñen todo. Por desgracia, las Navidades sólo son una capa superficial de barniz que apenas oculta el individualismo que se ha enseñoreado de nuestra sociedad, pero algo es algo. Afortunadamente, hay gente que invierte mucho de su tiempo en intentar mejorar la vida de los demás. Es de esa gente de la que se nutre la asociación Amigos de Galicia, que durante todo el año ayuda a muchas familias a salir adelante. Ahora, el colectivo está preparándolo todo para que cuando lleguen las fiestas ningún niño se quede sin uno de esos juguetes mágicos que llenan la bolsa de Papá Noel o de los Reyes Magos. En su empeño, los Amigos de Galicia cuentan con muchos colaboradores. Como las personas que ayer participaron en el maratón de aeróbic que se celebró en el pabellón del colegio Torre, donde también se realizó una recogida de juguetes, calzado, ropa y alimentos.

La solidaridad sería imposible si el ser humano fuese incapaz de ponerse, por un momento, en la piel de quienes lo pasan mal. Sobre ponerse en el lugar del otro, sobre las experiencias compartidas, sobre el miedo a la muerte que a todos nos iguala, es sobre lo que hablaron el viernes en el auditorio de Vilagarcía los actores que pusieron en escena la obra «Limpeza de Sangue». Sergio Zerraeta, Xavier Pan, Oswaldo Digón, Estíbaliz Veiga y Xoán Carlos Mejuto dieron vida a una pieza que oscila entre la intriga policial, la reflexión filosófica sobre la condición humana y la crítica a la corrupción y a la sociedad actual en sus aspectos políticos, económicos e ideológicos.