Embajadoras para el compostaje

María Santalla VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Un grupo de alumnas del curso de monitor medioambiental de Vilagarcía se informan en A Illa sobre este método de reciclaje

13 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Susana Fernández, Fátima Silva, Pilar Martínez, Ana Lojo y María Pallas son cinco de los quince alumnos que participan en el curso de monitor medioambiental que se desarrolla en Vilagarcía hasta principios del mes que viene. Dado que pronto finalizará su formación, les han encargado un proyecto que, en su caso, consiste en preparar una charla sobre el compostaje que en principio está prevista para el día 24.

Conocedoras de que A Illa es una referencia en este método de gestión de residuos, estas cinco mujeres volvieron sus ojos hacia este municipio. Contactaron con la concejala de Medio Ambiente, Dolores Folgar, y esta semana visitaron la localidad para conocer de primera mano esta iniciativa que comenzó a aplicarse hace algo más de una década. Fue la propia edila la que se encargó de explicarles en qué consiste el proyecto que A Illa inició bajo el amparo del programa Life de la Unión Europea y de guiarlas en un recorrido que incluyó el local donde se almacena y se tritura el tojo y una huerta con composteros.

Un invento isleño

Atendiendo a las explicaciones de la maestra doña Lola pudieron conocer datos como que el primer compostero elaborado en Galicia fue ideado en A Illa. La conjunción de dos factores lo hizo posible. Por una parte, el hecho de que el puerto isleño es el primero en descarga de mejillón. Por otra, su carácter de pioneros en el compostaje. ¿Por qué, entonces, no aprovechar los residuos del trabajo con el bivalvo para elaborar recipientes en los que compostar? Así fue, y hoy existen en el mercado composteros elaborados con los desperdicios de la actividad bateeira.

Esa primera visita al municipio isleño se completó ayer con una segunda en la que las estudiantes aprovecharon para sacar fotografías. El recorrido se inició en el Concello y continuó hacia Cabodeiro, donde la expedición de defensoras del medio ambiente visitó la casa de Carmela Vidal o, con más propiedad, Carmela de Jesus (así, sin tilde), que tiene en su huerta nada menos que tres de los 412 composteros que están repartidos en los domicilios de todo el término municipal.

La vivienda de Carmela se reveló como el lugar idóneo para aprender las utilidades del compostaje y para recibir una buena lección sobre los secretos de esta técnica. «O único que non come o composteiro é a casca de ovo e a de cacahuete », les explicó. Fue uno de los muchos secretos que esta auténtica maestra del compostaje descubrió a sus visitantes.

Con esos tres composteros y un quinteiro -un espacio en el que va depositando el césped y los restos de poda de los árboles para que se conviertan también en abono-, Carmela fertiliza su extensa huerta. Se encarga del trabajo del compostero con su marido, aunque advierte que para que el compostaje funcione «teñen que colaborar todos os membros da casa». Y debe dar resultado, porque en su casa prueban antes de Navidad las patatas nuevas. Es, afirma, una de las primeras en recoger la cosecha.

Las ventajas de este método de aprovechamiento de los residuos orgánicos parecen haber convencido a las cinco alumnas del curso de medio ambiente, que se convertirán a partir de ahora en embajadoras de este procedimiento. El Concello de Vilagarcía dispone ya de algunos composteros y quiere promover este método de gestión de basura en su amplia área rural. Desde esta semana cuenta también con cinco auténticas expertas que podrán hablar a sus vecinos de la capital arousana de las bondades y las utilidades del compostaje.