Hacemos castillos en el aire. Empezamos la casa por el tejado. Soñamos despiertos. Vendemos la piel del oso antes de haberlo cazado. Si todos somos un poco así, nuestros políticos son expertos en olvidarse de lo prioritario para volcarse en lo prescindible. Incluso, en ocasiones, en romperse la cabeza con proyectos que son una clara agresión a los ciudadanos. Cosas como el aparcamiento de pago en Fexdega, que afortunadamente ya no se va a hacer porque ha imperado la cordura. Que el Concello de Vilagarcía pierda tanto tiempo en planear un párking cuando el río de O Con sufre vertidos un día sí y otro también es raro. Como también es extraño que el concejal de Xestión do Territorio, Marcelino Abuín (PSOE), crea que es bueno darle 2,5 millones de euros y terrenos públicos a una empresa para que haga 325 plazas de aparcamiento de pago donde ahora hay 400 gratuitas. Con ese dinero se pueden hacer otras cosas. Como arreglar los vertidos al río. O evitar que las mariscadoras de Carril pierdan la campaña de Navidad porque sufren también continuos vertidos en la playa de A Concha-Compostela. El otro día fue uno de combustible. Ahora uno de fecales. Podremos pensar en párkings cuando las cacas desaparezcan de O Con y de la playa, ¿no?