La bodega Martín Códax estaba ayer de fiesta. Una salva de bombas de palenque anunciaba que algo importante estaba ocurriendo en la casa de esta cooperativa cambadesa. Y tan importante que era: la cooperativa cumple 25 años, y ayer aprovechó la celebración de la fiesta de la vendimia para celebrar esa fecha por todo lo alto.
El salón de actos se llenó a rebosar para la comida de confraternidad de los integrantes de la familia Martín Códax. Pero antes de poder concentrarse en el menú, los asistentes presenciaron la entrega de diplomas a los socios fundadores de la cooperativa. Hubo aplausos para todos ellos. Y hubo aplausos también para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que ayer fue distinguido como «Amigo de Martín Códax». El presidente agradeció ese reconocimiento y se mostró deseoso de «ser merecedor» de ese título. Se comprometió a defenderlo, y en ese sentido señaló que su gobierno «está apostando polas denominacións de orixe e está traballando para preservar os nosos produtos, tanto a través dunha normativa propia, como tratando de que tamén o Goberno central elabore un regulamento que restrinxa o uso da variedade albariño en viños non amparados baixo a denominación de orixe».
Feijoo alabó ayer el trabajo realizado por Martín Códax. Aplaudió «gran materia prima» que es la uva albariña, el cooperativismo, y la valentía de abrirse a otros mercados como claves del éxito deste «gran proxecto colectivo». «Somos un pobo que non só coopera e forma equipo dentro, senón que se abre con certeza e valentía a outros mercados, outras culturas», dijo. En los cinco continentes. También habló en el acto José Manuel Martínez, presidente de la cooperativa. Orgulloso del colectivo al que representa, recordó la clave de su éxito: la apuesta decidida por maridar la calidad del producto con la búsqueda permanente de la innovación, pero sin perder nunca de vista la tradición. La cooperativa, además, se ha dedicado en sus 25 años de historia a «honrar o nome de Galicia en calquera lugar do mundo», ya que «onde haxa unha botella de albariño está Galicia». Y gracias a Martín Códax, el albariño ha llegado a los cinco contintentes. Las metas alcanzadas son muchas. Y son muchas aún las que quedan por alcanzar. Y es que, cuanto más crece la cooperativa, más crece la responsabilidad. «Moitas familias dependen de nós», dijo Manuel Martínez. Y se comprometió a seguir buscando «novos mercados e novos viños».
Tras los discursos llegó la hora de disfrutar del menú. Un desfile de platos esperaba a los comensales. Cigalas, centolla, buey, camarones y vieiras al horno ocupaban la primera parte de la sesión gastronómica. Rodaballo a la plancha y redondo de ternera redondeaban la jugada. La tarta de San Marcos y el helado abrían después el camino hacia los cafés y hacia una sobremesa pensada para que los socios de Martín Códax pudiesen brindar por sus éxitos.