Fracasamos cuando no somos capaces de establecer prioridades. Cuando vamos por la vida a lo loco. Corriendo sin rumbo como un pollo sin cabeza. Hay vidas enteras que fracasan por esa indefinición. Por esa falta de planificación. Por no tener un plan. Los ayuntamientos son un poco como esas vidas fracasadas. Son pocos los que han actuado con prioridades claras y concisas. En Arousa, el único que se me ocurre es A Illa. Los isleños tenían un plan cuando llegaron al gobierno que parecía demasiado ambicioso. Poco a poco y casi siempre con una Xunta hostil lo han ido ejecutando. Estableciendo prioridades. Vilagarcía no ha tenido esa suerte. Los últimos ejemplos son especialmente sangrantes. Hemos dilapidado euros y euros en proyectos como la casa del Doctor Carús, en la que se han gastado un milloncito, y sin embargo instalaciones mucho más útiles y necesarias están que se caen a trozos. El conservatorio y la escuela de música. Y hay cientos de niños matriculados en estos centros. No se ha actuado con prioridades claras. Hemos puesto el tejado antes que la casa. Y el resultado es lamentable. Las clases de música probablemente no puedan comenzar a tiempo porque el edificio tiene humedades y goteras. Eliminarlas era la prioridad.