La huelga

AROUSA

La huelga ha sido un fracaso. Uno rotundo. Al menos en Arousa. Solamente en Vilagarcía han cerrado los comercios y los bares. Y la mayoría no lo han hecho por convicción, sino por obligación. Porque los piquetes no informan, te destrozan el local. Y eso es un acto tan facha como cuando Paquito el Chocolatero nos tenía prohibido, entre otras tantas cosas, hacer huelga. Ha sido un fracaso porque los sindicatos no han convencido a casi nadie de la necesidad de dejar de trabajar para protestar contra la reforma laboral que, dicho sea de paso, es una chapuza y una bofetada a los trabajadores. Y no han convencido a nadie porque la huelga ha llegado tarde. La reforma ya está aprobada y no hay vuelta de hoja. Y los sindicatos no protestaron por los cuatro millones de parados, ni por las reducciones salariales en tantas y tantas empresas privadas. Solo se les frunció el ceño y se les hinchó la vena reivindicativa cuando fueron los funcionarios los que tuvieron que arrimar el hombro para salvar el país. Y los que no tenemos los garbanzos asegurados de por vida estamos un poco hasta el moño de tanto privilegio y de tanta tontería. Y no, no soy yo el que ha cambiado de bando. Son los sindicatos, que ya no se sabe a quien defienden. O sí, a ellos mismos.