A veces es difícil saber a qué atender primero. Determinar las prioridades. Cuando no se pueden establecer qué cosas son más importantes que otras se abre la puerta de la confusión. Del caos. Y lo que vale para uno mismo o para usted pues también sirve para los gobiernos. Y eso es lo que ha pasado en Vilagarcía con la escuela municipal de música. Más de 500 chavales reciben clases en este centro cuyo edificio, que data de la época de la II República, está en malas condiciones de conservación. Humedades porque el tejado está hecho una pena, frío porque las ventanas son del año de la «Tana» y el agua no tiene presión suficiente para garantizar que, en caso de incendio, la manguera funcione con seguridad. Hacían falta 100.00 euros que nunca llegaron primero porque la escuela de música no entró en ninguno de los dos Plan E que hubo y segundo porque como no hay presupuestos, que se han prorrogado, tampoco hay nuevas inversiones. Un desastre. Y todo por no priorizar. Por invertir, porque este mismo gobierno local se ha pulido un millón de euros, diez veces lo que hacía falta para la escuela de música, en restaurar la casa del Doctor Carús para no se sabe qué. Ahora va a acoger la fonoteca del Eixo Atlántico. Si esta es su prioridad, vamos de pena.