Dicen que el deporte es salud. Y lo es. Pero no siempre. Tengo dos amigas contracturadas. Una empezó clases de pádel y se fastidió la zona lumbar. La otra se emocionó el otro día en el gimnasio haciendo «steps» y se duele de la misma parte del cuerpo. Tienen contracturas. Y duele. No hace falta que me digan que para que el deporte sea saludable hay que hacerlo bien. Calentar, dosificar y estirar correctamente. Todo eso lo sé bien porque yo mismo he sufrido problemas musculares por hacer de un modo incorrecto abdominales. Es un mal común. El deporte es salud, pero también riesgo. Fue haciendo deporte, concretamente jugando al fútbol, como me rompí un brazo y un menisco. De lo primero acabé escayolado y de lo segundo en un quirófano. Y más de una vez me ha pasado igual que a mis amigas contracturadas, que por querer hacer ejercicio, porque es bueno para la salud, he acabado hecho una piltrafilla. Imagino que a estas alturas del texto estará usted esperando por la moraleja. Siento defraudarle. La verdad es que no hay. Porque lo único que puedo decir es que en la vida nada es blanco ni negro y que el deporte es bueno para la salud, pero también te la puede chafar. Porque, en realidad, lo que es malo para la salud es vivir.