El escultor vilagarciano Manuel Chazo inauguró ayer una exposición en la sala Rivas Briones de la capital arousana bajo el título «Nortal». Hacía nada más y nada menos que diez años que Chazo no exponía en esta sala. Fue en el 2000 cuando lo hizo por última vez, con sus «Avelaíñas». En todo este tiempo, Chazo no ha parado de trabajar. Y de divertirse. Porque él es un enamorado de la escultura. Del arte. Y confiesa que lo pasa bien trabajando.
Toda inauguración en la Rivas Briones es un auténtico acto social al que no falta casi nadie. Concejales, miembros del gobierno local, muchos artistas, más amigos y, por qué no, hasta algún que otro enemigo. Anoche fue así. La sala de exposiciones estuvo abarrotada. Chazo es una persona admirada y querida en Vilagarcía. Así que nadie quiso perder la ocasión de arropar al artista y admirar sus últimos trabajos, en los que predomina el blanco y que, como el propio autor explica, son obras imbuidas de una profunda imaginería literaria y poética.
Un alumno del colegio Piñeiriño de Vilagarcía, David Álvarez Caneda , tuvo ayer la idea de recibir a sus compañeros en el primer día de clase tocando el acordeón. Instrumento que se le da de maravilla. Así que, ni corto ni perezoso, se plantó a la entrada del centro perfectamente pertrechado y amenizó el siempre complicado primer día de colegio. Su abuelo, Manuel Caneda , quien disfruta en Galicia de su jubilación tras toda una vida trabajando en Alemania -allí era Herr Caneda -, le acompañó y, como es natural, escuchaba orgulloso el magistral talento y la valentía de su nieto.