Más es menos

AROUSA

Es un misterio el porqué somos felices o infelices. Los hay que podrán justificar con pelos y señales, objetivamente, su estado de ánimo, pero la sociedad occidental rica y opulenta está llena de personas que son infelices y no tienen ni idea de por qué. Y, sin embargo, entre la pobreza, el hambre y la enfermedad de los países pobres hay mucha felicidad inexplicable para nosotros que lo tenemos todo, queremos más y no sabemos el qué. Una vez escuché en la tele a un psicólogo que explicaba este fenómeno y lo resumía en una especie de teoría sobre que más es menos. Un ejemplo. Vas a comprar pan de molde al súper y te encuentras con diez marcas, varios tipos de harinas, con bordes, sin bordes, de un tamaño, de otro. Vamos, que cuesta elegir. Y, cuando por fin lo haces y pagas tu compra, te vuelves a casa pensando que quizás te has equivocado. Que no es lo mejor. Y eso te hace infeliz. Algo que no te pasa si te da igual el pan que compres siempre y cuando lo puedas pagar y esté bueno. La opulencia, el tener de todo, el poder escoger entre tantas cosas, en lugar de darnos más felicidad, nos está convirtiendo en una sociedad enferma de tristeza. Pero no pasa nada, tenemos un montón de fármacos entre los que elegir para recuperar la sonrisa.