Desde Vilagarcía se considera esencial crear un mapa de infraestructuras y servicios común a todo el territorio comarcal, evitando la multiplicación de equipamientos que la división municipal implica en ocasiones.
Pero es que, además, la voluntad de crear la tercera ciudad de Galicia debe traducirse en programas comunes que impliquen a todas las administraciones, dice Marcelino Abuín. Para ello es fundamental el consenso entre las diferentes administraciones implicadas, consenso que se plasmaría en un plan territorial integrado en el que se recojan las voluntades de todas las partes.
A la elaboración de ese plan se invitará a las entidades y administraciones de ámbito supramunicipal y a todas las corporaciones locales, incluida la del municipio de Caldas de Reis. En este sentido, Abuín considera que Caldas y Vilagarcía, pese a encontrarse tan cerca, siempre estuvieron de espaldas. Entiende que sería necesario subsanar este déficit histórico, porque además Caldas debe desempeñar un papel en esa relación con el centro de Galicia.