La calle Alcalde Rey Daviña de Vilagarcía acogió ayer a un artista muy especial. Se trataba de Dieter Roessner, un alemán que, gracias a su formación como violinista y a sus cursos de manejo de las marionetas, es capaz de hacer que una muñeca heredada de su abuela toque el violín. Increíble pero cierto. Los que por allí pasaban esperaban encontrarse con un músico, pero en este caso era una marioneta la que tocaba. Eso sí, lo hacía con la ayuda y la destreza de Dieter que consigue que la muñeca toque canciones tan emblemáticas como Over de Rainbow el tema estrella dela película El Mago de Oz u otras más movidas como Feel, de Robbie Williams, por encima de una base musical grabada. Sin duda, una gran ocasión para detenerse después de una ajetreada mañana en la calle más comercial de Vilagarcía o para hacer una pequeña parada después del trabajo. Especialmente solidario con los animales. Dieter, su muñeca y su perro, Tami, viajan sin tregua por toda Europa ganándose la vida día a día. Gracias a esto son muchos los que conocen su particular don, pero son pocos los que saben la razón por la que Dieter empezó en esto del arte callejero. «Trabajo de lo que pueda, soy mecánico, carpintero..., pero ahora no hay nada más que esto». La muñeca violinista es su medio de vida durante todo el año, pero con lo que saca, especialmente ahora en verano, una época que le permite tocar más en la calle, ayuda a unos amigos de León que tienen una protectora de burros y caballos. Juntos, Dieter y ellos intentan poner freno al maltrato animal. Sin duda, en este caso sí que se cumple eso de «no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita», y este artista alemán necesita muy poco.
Los artistas callejeros suelen aprovechar el verano para mostrar su trabajo. José Manuel Fernández es otro de ellos. Este tipo de actividad temporal le ayuda a salir adelante, pues su pensión por enfermedad le es insuficiente. Su especialidad es el cuero, con el que fabrica carteras, colgantes o pulseras e incluso bolsos o cinturones, aunque esto último por encargo, pues dice que si los expone en la calle se estropean con el sol. También maneja el alambre, con el que construye pendientes , colgantes y pulseras. La suya, junto a la de Dieter, son dos formas de arte callejera muy distintas que a veces se pueden encontrar a menos de cincuenta metros en una misma calle.