Pedaladas irregulares pero resultonas

Yolanda Calvo VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

El Concello de O Grove apostó por el alquiler de bicicletas hace ocho años. El éxito inicial fue decayendo, hasta que llegó el actual gobierno y retomó la idea

22 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El servicio de alquiler de bicicletas de O Grove se inauguró a principios de julio del año 2002 dentro del Plan de Excelencia Turística en el que participaba el Concello. En este momento tenía disponibles, para turistas y vecinos, cuarenta vehículos y se puso a disposición de los usuarios información sobre varias rutas cicloturísticas diseñadas por el municipio. Con esta iniciativa se trató de fomentar el uso de este medio de transporte, cada vez más olvidado. El lugar elegido para situar la estación de alquiler de las mismas fue la calle Beiramar.

Para utilizar las bicicletas había que abonar una fianza de doce euros, por si fuera necesario cubrir algún desperfecto. También había que rellenar una ficha identificativa para garantizar, de alguna manera, la responsabilidad de los usuarios. En este caso los menores también podían hacer uso del servicio siempre que tuvieran autorización paterna.

Además de la estación, se pretendían editar mapas y programas con los que realizar rutas recomendadas por el municipio. Algunas de esas rutas eran: casco urbano-paseo marítimo- A Toxa, puerto- Porto Meloxo, paseo marítimo-playa de A Lanzada, casco urbano-mirador Siradella-A Lanzada, San Vicente do Mar- A Lanzada, San Vicente do Mar-Aguieira-O Carreiro, y casco urbano-San Vicente.

Meses más tarde, el servicio iba en alza y en diciembre de ese mismo año, más de 1.500 personas de toda España lo habían utilizado, aunque la mayoría eran de Galicia. Tal era el éxito obtenido que otras comunidades autónomas se interesaron por el funcionamiento de la iniciativa. Con la puesta en marcha del servicio se crearon cinco bases de bicicletas, que estaban repartidas por la localidad. Estos puntos eran gestionados desde comercios cercanos a las mismas pero, finalmente, el servicio no continuó con los buenos resultados y comenzó a ser intermitente. Posteriormente, las bases comenzaron a estar inoperativas y las bicicletas se trasladaron a la estación de autobuses. De nuevo, la participación fue disminuyendo hasta que prácticamente el servicio dejó se estar operativo. Para Jorge Olleros, el actual concejal de Turismo de la localidad, el motivo de esta falta de uso pudo deberse a «falta de responsabilidad en el control y gestión de las mismas».

Un nuevo intento

Con la entrada del nuevo gobierno se reordenó el servicio, que en los últimos años había quedado inutilizado. Este es el motivo por el que aún se pueden ver en O Grove las bases que se estrenaron hace ocho años. En la actualidad se encuentran bastante deterioradas por el escaso mantenimiento que han recibido.

Desde el nuevo equipo de gobierno decidieron centralizarlo en la oficina de información turística para que se diera un mejor uso del servicio y se llevase un control sobre el mismo. En ese momento se compraron más bicicletas y se repusieron aquellas que estaban en mal estado. Es cierto que en O Grove la mayoría de los usuarios son turistas y visitantes, los vecinos suelen hacer poco uso del mismo, aunque siempre hay alguno que lo solicita.

Actualmente en la oficina hay siete vehículos pero tienen más por si hay necesidad de ir rotando en el caso de que alguna se estropee o se agoten. También se ofrece la posibilidad de, previa solicitud, prestar un mayor número de bicicletas si hay algún grupo concertado que lo desea.

Buenos resultados

A día de hoy, parece que el servicio ha recuperado totalmente el funcionamiento, sobre todo en esta época del año; cuenta con veinte bicicletas que ya se tuvieron que prestar en su totalidad, por la visita de un grupo de estudiantes de arquitectura alemanes. También se suelen prestar a aquellos negocios que lo demandan, como es el caso de algunos de los hoteles de la zona. Muchos de estos establecimientos cuentan con su propio servicio de préstamo privado para sus clientes, pero en algunas ocasiones agotan sus vehículos y solicitan más a la oficina de turismo. El propio concejal indica que «de cara al futuro nos gustaría ampliar el servicio a otras zonas de la localidad», aunque reconoce que de momento es solo una intención.

La duración del servicio de préstamo va desde Semana Santa, momento en el que se abre la oficina de turismo de O Corgo, hasta finales de año. Los interesados en alquilar estos vehículos pueden hacerlo de lunes a domingo, por tres euros el día, dejando un depósito de veinte euros.

Como era de esperar la mayor demanda para alquilar las bicicletas se produce en verano, pero «tiene cierta continuidad y está resultando muy bien» según indica el propio Olleros. El secreto de que en esta ocasión la iniciativa esté funcionando de una manera eficaz, puede ser «el haberlo centralizado en un punto». Este verano la media de alquiler diario está en cinco vehículos.

Para los turistas o vecinos que deseen más información sobre este servicio, la podrán conseguir en el teléfono 986 731 415, perteneciente al organismo que gestiona el préstamo. El horario de atención al público es de diez de la mañana a ocho de la tarde ininterrumpidamente, de lunes a sábado, y los domingos abren de 11 a 14 horas.