En A Xunqueira bailaron pegados

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Sergio Dalma triunfó en Vilagarcía. Llenó el parque de A Xunqueira y se ganó al público con sus éxitos más conocidos y cantando en gallego «O tren» de Andrés do Barro

18 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Si el éxito de un concierto se mide por el número de asistentes y por el entusiasmo del público, el ofrecido por Sergio Dalma en las fiestas de San Roque de Vilagarcía no alberga dudas a este respecto.

El cantante llenó el parque de A Xunqueira hasta la bandera -que fuera gratuito fue un factor determinante, sin duda,- y tuvo que salir a hacer un bis de media hora requerido a gritos de «otra, otra» y «no nos vamos». Y con el bis llegaron los momentos más vibrantes de la noche y el Bailar pegados que todo el mundo estaba esperando. Dalma guardaba sus mejores bazas para el final. Lleva dos décadas incluyendo este tema en su repertorio -con él participó en el festival de Eurovisión de 1991- y la gente sigue pidiéndoselo. En Vilagarcía también. Cuando se disponía a desvelar cuál era su canción preferida, antes de que pudiera acabar la frase ya gritaban desde el público. « Bailar pegados ». No acertaron. Su favorita es Esa chica es mía , y, por supuesto, la cantó.

Remojón en sudor

Sus clásicos fueron los más coreados y celebrados por los presentes, pero Dalma quería, también, hacer bailar al personal. «Os remojasteis por la mañana en la Fiesta del Agua y vamos a remojarnos ahora de sudor de bailar», dijo al arrancar el concierto. Por él no quedó. El artista recorrió el escenario de un lado a otro en infinidad de ocasiones y su camisa negra empapada dejó buena prueba de su entrega ante un público que fue ganándose a medida que iba avanzando la noche.

Los temas de su último disco, Trece , todavía resultan ajenos para la mayoría de modo que hubo que esperar a que sonara el «Solo para ti...», para que se diera el primer momento de complicidad entre artista y público. La gente recibió la canción con un «¡oh!» y aplausos y, a partir de ahí, Dalma se metió al personal en el bolsillo. Acabó el repertorio con La vida empieza hoy, eran las 00.15 horas y la gente quería más. El artista reapareció en un tono más intimista, sentado y acompañado únicamente por los teclados; cantaba «No nos vamos...» cuando cometió un pequeño desliz con la letra que él atribuyó a su «mala vista» y con el que los presentes se mostraron más que condescendientes. Enseguida volvió a sonar la guitarra y la batería, y el ritmo y las luces de discoteca se adueñaron del escenario.

A Dalma se le veía a gusto y no escatimó elogios hacia Galicia, «su comida y sus mujeres». La guinda a la actuación la puso cantando aquello de «o tren que me leva pola beira do Miño...», en una versión de O tren de Andrés do Barro «que llevo toda la semana estudiando». Con Galilea puso a cantar a toda a Xunqueira, brazos en alto, y el colofón a una magnífica noche estrellada de agosto.

La lipotimia de una fan

El lunes se puso de manifiesto que Dalma tiene sus incondicionales pero también tiene otropúblico, menos entusiasta pero fiel, que no conoce su discografía al dedillo pero que está familiarizado con sus canciones. Preguntada una joven cómo se titulaba el tema que estaba coreando a viva voz, ella contestó. «No lo sé, solo me sé la letra», contestó. Seguro que había más casos de este tipo pero tampoco faltaron ejemplos al más puro estilo del movimiento fan. El servicio de emergencias tuvo que atender a una mujer a la que le dio una lipotimia tras conseguir un autógrafo del cantante y para un hombre en silla de ruedas, su problema de movilidad no le impidió situarse en primera línea y saludar al artista que, por otra parte, se mostró muy asequible.

El de Dalma fue el primer gran concierto del San Roque 2010, y superó la prueba con nota. El concejal de Cultura, Xosé Castro Ratón, respiraba ayer un poco más tranquilo sabedor de las críticas que cosechado el cartel de las fiestas. Ayer no quiso entrar en polémicas ni en guerra de cifras. Lo que sí quiso dejar patente es que este concierto «desbordou con creces» y que no hay precedentes de este nivel de asistencia. «Se con Los mejores años de nuestra vida houbo 10.000 persoas na Xunqueira, con Dalma houbo 2.000 persoas máis», indicó.