Puede que vivamos en una esquina del mundo, pero es una esquina bien bonita, caramba. Sin embargo, acostumbrados a ver siempre el paisaje desde el mismo punto de vista, a veces dejamos de apreciar lo que tenemos. Por eso, iniciativas como la que ha puesto en marcha el Concello de Cambados merecen la pena. Ayer, el alcalde de este municipio se puso ropa deportiva y se subió a uno de los flamantes kayaks que ha comprado el municipio para realizar rutas por la costa y poder mirar así Cambados desde el mar, y no siempre el mar desde Cambados.
Esta ruta la puede realizar todo el mundo: el único requisito que se exige es saber nadar. La ruta dura unas dos horas y el dinero no será impedimento: apuntarse a esta experiencia solo cuesta tres euros por cabeza. Ese dinero abre las puertas a un viaje por mar y, también, por la historia de la localidad. Una historia jalonada de invasiones vikingas, señoríos feudales, revueltas Irmandiñas, industrias conserveras... De todos esos aspectos serán puntualmente informados los turistas-piragüistas por los guías y monitores que los acompañarán en todo su recorrido por el litoral cambadés.
En Cambados remaban ayer hacia el futuro turístico de la localidad. En Vilagarcía, mientras tanto, los integrantes de la Asociación Española Contra el Cáncer remaban contra una enfermedad que sigue costando demasiadas vidas. Ayer nos encontramos en una mesa instalada en la plaza de Galicia a unos voluntarios muy jovencitos que acompañaban a su abuela en la colecta. Los chavales, la verdad, apuntaban maneras.