06 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Vivimos tiempos confusos. Cualquiera esperaría de un gobernante que se dice conservador un comportamiento de estricto respeto al orden imperante y un cierto temple a la hora de esperar los resultados de sus gestiones. Lo ocurrido en Vilanova suena, en cambio, a otra cosa. A aquellos tipos de las vaqueradas que ponían la bala, el cartel en este caso, donde ponían el ojo.