Hace algunos días, los vecinos de Rubiáns habían mostrado su temor porque veían próximo el fin de las obras y las deficiencias causadas por ellas todavía no habían sido subsanadas. Advertían, incluso, que se movilizarían si no obtenían un compromiso firme de solución.
Ayer, después de conocer que Fomento está dispuesto a asumir la reparación de los daños, el presidente de la asociación de vecinos, Xurxo Abuín, se mostraba dispuesto a dar un voto de confianza al ministerio. «En principio imos esperar que ese compromiso se cumpra», decía ayer, al tiempo que mostraba su malestar con la alcaldesa por no haberle informado de la visita del martes ni de sus resultados.
El presidente de la asociación O Souto explica que muchos de los problemas que la construcción del acceso al Puerto ha causado en Rubiáns tienen una solución sencilla. Es el caso de las inundaciones de Lago, que serían, a su juicio, fáciles de resolver. Cosa distinta es, según indica Abuín, canalizar el agua acumulada en Viña Grande, una actuación que entiende que resultará más costosa por su dificultad.
Tanto la asociación de vecinos de Rubiáns como la de Sobradelo han estado muy atentas a la marcha de las obras y a sus consecuencias y esperan que tras la inauguración de mañana no se olviden sus reivindicaciones.