Una década de control llega a su fin

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Aunque la historia no suele escribirse con números redondos, sino con dígitos que cuesta recordar, en el caso del Partido Popular de Vilagarcía el inicio del siglo XXI tiene un nombre que, por lo que a la dinámica interna de la formación conservadora, comenzó y se agotó con la década: Rafael Louzán, cuyo control sobre la agrupación local se inició en diciembre del 2000 y finalizó el sábado pasado, al resultar derrotado Javier Puertas, el candidato al que el presidente provincial de los conservadores promovía para desbancar a Tomás Fole, a quien él mismo apoyó en el inicio de su carrera.

El análisis de lo ocurrido en el congreso de Fexdega debe detenerse, por lo tanto, en sus consecuencias con respecto al político de Ribadumia, quien acaba de sufrir la primera derrota de su carrera. Curiosamente, una de las primeras decisiones de trascendencia que Louzán adoptó al ascender al frente del PP de Pontevedra fue intervenir en Vilagarcía para destituir al entonces presidente de la gestora conservadora, Manuel Bouzas, de clara ascendencia cuiñista, cuya estela se encontraba ya en declive y apenas opuso resistencia a la entrada del louzanismo en la política vilagarciana. El hombre elegido para dirigir la agrupación era de su entera confianza, Miguel Ángel González Estévez, con quien había compartido desvelos y proyectos deportivos. La pelea por el control del partido duró solo unos meses. Amadeo Rodríguez Vila, amigo y compañero de fatigas de Bouzas, también alineado con el denominado sector galeguista de los populares, aguantó un tiempo como secretario. La pugna que entabló con González Estévez por un puesto de salida en las autonómicas del 2001, que a la postre se decidió salomónicamente a favor de Beatriz González Loroño, significó su salida definitiva del aparato conservador. Louzán aferró las riendas sin ninguna oposición interna.

El repentino fallecimiento de González Estévez cuando su designación como candidato a la alcaldía en el 2003 estaba prácticamente hecha no supuso ninguna merma en el control del PP vilagarciano. Fue entonces cuando Louzán situó en la presidencia local a un joven miembro de la ejecutiva, Tomás Fole, convertida de nuevo en gestora. Cuatro años después, en el 2007, el presidente provincial ya cuestionaba, sin embargo, su papel.