Llega el verano y con él, el tiempo de romería. En el alto de O Pousadoiro (Cea-Vilagarcía) se vivió el domingo al más puro estilo de las romerías campestres, con pulpo, rosquillas, caballos, sesión vermú y mucha música, desde la mañana a la noche. No faltó el toque de modernidad, a cargo de las motos que se concentraron alrededor de la capilla de San Antonio. Quién le iba a decir a los señores de Orese que un siglo después de instaurada la romería, la tradición continúa.
Y mientras en O Pousadorio se preparaban para la verbena, en el auditorio municipal de Vilagarcía sonaba La verbena de la Paloma . Los encargados de ponerle voz fueron los integrantes del Coro Liceo de Vilagarcía, que volvieron a este escenario bajo la dirección de Margarita Guerra y arropados por un público que siempre le es fiel. Para la ocasión, el coro arousano contó con la presencia del tenor portugués Pedro Chaves, la soprano vilagarciana María Dolores Crespo, la mezzosoprano Sonia Bouzada y el barítono, Julio García. Al piano estuvo Alejo Amoedo.