Estudio francés desde hace dos años. En la Academia Xanela de Vilagarcía, con mi profesor y amigo Djamel. Aquí todo el mundo le llama Chabi. Es el mejor centro de la comarca para aprender la lengua de Moliere. Prueba de ello son mis notas en la Alliance Française. No es por presumir, pero sobresaliente. Aprender un idioma no es solo saber conjugar verbos, manejar vocabulario y conocer las normas gramaticales. Es más bien adentrarse en la psique colectiva de una nación. Es abrir los ojos a la manera de interpretar el mundo de todo un pueblo. A cómo sienten, piensan y obran. Si tuviese que resumir la personalidad francesa en una frase escogería c'est la vie . La vida es así, en castellano. Pero hay menos resignación cuando se dice en francés. Es menos dramático. Los españoles somos, en mi opinión, más pesimistas cuando pronunciamos ese la vida es así. Hay cierto optimismo en el c'est la vie galo imposible de comprender si no se estudia su lengua. Y yo, que estudié en un colegio inglés y que toda la vida fui pro british y un gran crítico del chovinismo francés me confieso ahora un afrancesado. Que, como ellos, sabe que la vida es dura, pero que es lo que hay y que es mejor verlo con alegría y optimismo. Y con orgullo. Como los franceses.