El mundo y sus cambios proyectan una larga y negra sombra sobre algunos negocios. Los pequeños comerciantes son uno de ellos. Sus tiendas de toda la vida, con sus planteamientos de toda la vida y su gestión económica de toda la vida lo tienen difícil para hacer frente a las nuevas tendencias. Los centros comerciales con mega aparcamientos subterráneos, zonas Wifi gratis, climatización y tropecientas tiendas de marca de esas cuya publicidad nos bombardea a diario desde todas partes son una dura competencia. Como lo es el McDonald's para la hamburguesería de la esquina. Donde, por cierto, las hamburguesas son más grandes, más baratas y más sabrosas. Pero da igual. Entiendo perfectamente que el Consorcio de Comercio do Salnés se oponga al centro comercial de San Miguel de Deiro. Alucino al ver que la asociación de comerciantes de Vilanova apoye el proyecto. No quiero ni pensar por qué ni en lo que igual sacará alguien a cambio de ese apoyo. Tampoco es muy normal que el alcalde vilanovés, Gonzalo Durán (PP), se parta el pecho por este asunto. También hace pensar. Pero la evidencia es que el mundo cambia y que si, por encima, te pilla desprevenido y desunido, como a los comerciantes, la cruda realidad te pasará por encima.