La concejalía de Limpeza priorizó el trabajo en el centro y en los polos de la celebración ante la falta de recursos
25 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Las contradicciones de la reducción del gasto público sin una reprogramación consiguiente de los servicios que prestan las instituciones comienzan a aflorar en Vilagarcía. El lamentable aspecto que la playa de A Concha-Compostela ofreció durante el fin de semana, en plenas fiestas de Santa Rita, tiene su origen en la decisión de recortar drásticamente las horas extras de los operarios municipales, que el gobierno local adoptó hace semanas dentro de un paquete de fomento de la austeridad. En esto, y en una concepción trasnochada de las prestaciones al ciudadano, que hace tiempo que han dejado de responder a las necesidades reales del administrado para esclerotizarse en una suerte de horario laboral blindado e inmutable. Solo así se explica que el Concello tenga que afrontar un sobrepago a sus propios trabajadores por mantener algo tan básico como la limpieza de los espacios públicos durante dos jornadas festivas consecutivas.
Aunque Ravella transmitió ayer la idea de que el operativo de limpieza puesto en marcha en Santa Rita era idéntico al de anteriores festejos, la realidad es que la práctica totalidad de la labor quedó en manos de los cinco trabajadores de la firma concesionaria Cespa-Inusa que salieron el sábado y de los seis que lo hicieron el domingo, acompañados por una máquina barredora y un vehículo-cuba.
Normalmente, miembros de la brigada municipal de Xardíns refuerzan este equipo para conseguir que en pocas horas los restos de la actividad nocturna desaparezcan de calles, plazas y arenales. Es lo que sucedió, sin ir más lejos, en la concurrida Festa da Auga del año pasado, que batió todos los records de asistencia, congregando en Vilagarcía a unas 25.000 personas. Los operarios retiraron entonces 25 toneladas de basura, aplicándose de forma especial en la zona húmeda y en su entorno, así como en el paseo marítimo y en la playa, epicentos de un multitudinario botellón de madrugada.
Santa Rita no fue una excepción. La coincidencia del día grande con un sábado y la previsión de un tiempo excelente auguraban una masiva afluencia de gente a la capital arousana, y el pronóstico se cumplió con exactitud. Lo malo es que, en esta ocasión, Xardíns no participó en las tareas de limpieza como siempre. La razón es que, para que sus integrantes lo hubiesen hecho, el Concello tendría que haberles pagado las correspondientes horas extras, pues tanto el sábado como el domingo quedaban fuera de su horario laboral al tratarse de jornadas festivas. La alcaldía trata de erradicar estos sobrecostes como parte de su política de austeridad económica. ¿Resultado? Ni hubo horas extras ni limpieza en la playa. A Concha se adecentó el viernes y también ayer, lunes. Pero no durante el fin de semana.