Como es habitual, miles de fieles acudieron ayer a la procesión de la patrona de Vilagarcía, que logró que Tomás Fole y Javier Puertas fuesen fotografiados juntos
23 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Aunque el comentario era que no había tanta gente como otros años, quizás por el sol y por coincidir en fin de semana, lo cierto es que miles de personas salieron ayer a la calle para rendir culto a Santa Rita. A las ocho de la tarde la imagen abandonaba puntual el convento de Vista Alegre para realizar su recorrido anual por las calles de la capital arousana.
Cientos de fieles, muchos de ellos portando velas, la acompañaban. Entre ellos, después de la imagen y en primera fila antes de la banda de música, Tomás Fole, portavoz popular, Javier Puertas, presidente de la Autoridad Portuaria y candidato, con Fole, a la presidencia del PP, José Luis Rivera Mallo, líder de Ivil, y el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Oubiña. Inmediatamente después, los concejales populares Marta Rodríguez Arias, Teresa Rey, Jesús Pérez Arca y Manuel Tarrío.
Mientras la comitiva avanzaba, cientos de personas se agolpaban a ambos lados de la marcha para ver el paso de la santa de Casia. Por detrás, el bullicio de las fiestas continuaba, y mientras la procesión marchaba con la solemnidad de la banda de música, un altavoz no dejaba de promocionar cazuelas, sartenes y paelleras a diez euros las dos unidades.
Era Santa Rita en estado puro, donde la devoción y la diversión se mezclan a partes iguales. Además de los puestos que, como cada año, intentan hacer su negocio en las inmediaciones del convento de Vista Alegre, unos metros más allá, en el parque de A Xunqueira, el mercado medieval ofrecía miles de posibilidades a los visitantes más curiosos.
Al otro lado de la ciudad, en el parque Miguel Hernández, la feria gastronómica de la conserva y el albariño continuaba su curso para los amantes del ocio gastronómico.
Y muy cerca de aquí, en el auditorio, se representó por la tarde, en dos sesiones, el musical El Mago de Oz , un espectáculo pensado para todos los públicos y que proporcionó a los asistentes no solo un momento de diversión, sino también de refresco, ante el intenso calor de la tarde.
Por la noche continuó la fiesta con la tradicional verbena. Precisamente la peor parte de los festejos fue la suciedad que se acumuló en la playa a raíz del botellón de la noche del viernes. El Concello no estableció esta vez un retén de limpieza y los plásticos y las botellas deslucieron el arenal durante toda la jornada, con el consiguiente malestar de los bañistas.