He dormido bien. Fenomenal. Hacía un tiempito que no lo lograba. Pero esta vez ha sido distinto. Nueve horas de cama de las que ocho completas han sido de sueño reparador. Profundo y sin interrupciones. De ese que cuando abres los ojos por la mañana te envuelve una sensación de plena felicidad. Dormir bien es importante. Vital. Si todo el mundo durmiese bien todo sería mejor. Estoy seguro. Si todas las personas de todas las ciudades de todos los países del planeta durmieran tan bien como lo he hecho yo muchas cosas se arreglarían. La falta de sueño explica muchas cosas, creo yo. Por ejemplo, que un país súper avanzado como el Reino Unido celebre elecciones generales como si de una república bananera se tratara. Es increíble que se acabasen las papeletas, que hubiese gente que se quedase sin votar porque cerraron los colegios electorales y que les dieran con la puerta en las narices antes de echar el votico en la urna. Literalmente. Está claro que los responsables de esos comicios no habían dormido bien. Y tampoco el que elige las películas que se proyectan en los cines de Vilagarcía. ¿Cómo es posible que no me guste ninguna o que las que me gusten ya las haya visto? Yo quería aprovechar el fin de semana para ver una peli. Tendré que dedicarlo a dormir.