Mi amigo Uxío inauguró ayer su nueva exposición en la sala Antón Rivas Briones de Vilagarcía. Cuando escribo estas líneas, aún no se ha abierto la muestra, por lo que no puedo ofrecer mi opinión sobre sus obras. Lo haré próximamente. Lo que sí puedo decir es que Uxío es uno de los artistas arousanos más originales e interesantes y también uno de los menos conocidos. Es tímido cuando habla de él y de lo suyo y eso juega en su contra. Otros, con mucho menos, hacen mucho más ruido. Se venden mejor. Habrá quien diga que el buen arte debería venderse solo, pero no es así. Cervantes estuvo en prisión por deudas porque sus libros no los compraba nadie y Van Gogh no vendió ni un cuadro en toda su vida. Como en todo, en la pintura no solo hay que ser bueno, sino que también hay que lograr que los demás sepan que lo eres. Uxío se ha olvidado siempre de esta parte de la realidad, así que yo que soy amigo y admirador suyo he decidido tomarme la libertad de hablar bien de él porque sé que él jamás lo hará. Uxío es un tipo capaz de convertir el frío aluminio en un lienzo y hacer que las pinturas, en lugar de resbalar por el metal, lo impregnen y hagan lo que él quiere. Solo por eso su obra es meritoria. Del resto, opinen ustedes.