Hace tiempo que no entiendo casi ninguna de las facturas que me llegan. Justamente desde que al Gobierno se le ocurrió la feliz idea de hacer que el gas y la electricidad se facturen cada mes y no cada dos meses. Antes, te llegaba el recibo y todo estaba claro. Ahora no hay quien se entere. En el piso en el que vivía antes nadie me libraba de pagar 50 euros al mes de luz a pesar de que casi no vivía allí. Un mes que puse la calefacción me soplaron más de 400 euros. Aluciné. Hace unos meses me mudé a otro apartamento y la cosa ha cambiado radicalmente. Pero sigo sin entender nada. Ahora nunca pago más de 50 euros y casi todas las facturas rondan los 30 o 40 euros. Pero este mes me han cobrado 11,96 y ya no entiendo nada. No es consumo estimado ni me han descontado nada por haberme cobrado de más antes. En total, el consumo real de electricidad, quitando conceptos fijos e IVA fue de 7,71 euros. No es que quiera pagar más, pero me resulta sospechoso, la verdad. No me fío. Y me pasa lo mismo con el gas. Esto es un sinvivir. Y esta confusión no es casual. Es el truco de los que mandan para que no nos demos cuenta de lo muchísimo que nos han subido la luz, el gas y otras necesidades básicas. Esto es ayudar al pueblo en tiempo de crisis.