Fallos esenciales lastran el proyecto del complejo deportivo de Berdón

Serxio González Antonio Garrido

AROUSA

Sin agua, el campo de fútbol se deteriora y los jugadores, en su mayor parte niños, se exponen a sufrir quemaduras

18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La conversión del campo de fútbol de Berdón en el segundo complejo deportivo público de Vilagarcía. Este es el espíritu bajo el que el Concello, y concretamente la concejalía de Deportes de la capital arousana, destinó 650.000 euros de la primera fase del Plan E a la instalación de un tapiz de hierba artificial y, en general, a la mejora de las instalaciones existentes. Un par de meses después de su entrada en funcionamiento, la renovada infraestructura, que ni siquiera ha sido inaugurada, desvela carencias graves que comprometen uno de los proyectos estrella del departamento que dirige Victoria Hierro.

Los errores son muchos y variados. Basta hablar con los padres de algunos de los chavales que entrenan en Berdón para percatarse de que los banquillos están orientados hacia el sur, y por tanto expuestos a la lluvia, ya que esta es la dirección predominante desde la que llegan las precipitaciones. Nadie comprende que no se haya extendido una red de protección como la que rodea el resto del estadio en la parte posterior de las gradas. Tampoco que no se haya arreglado la cubierta de la cantina, por la que el agua se filtra con generosidad preocupante.

La misma generosidad, por cierto, que le falla al césped artificial. Porque el error más clamoroso, el que en mayor medida amenaza al campo de Berdón, es la imposibilidad de regarlo. El sistema hídrico existe y ha sido instalado. De hecho, a él se ha destinado una partida de 29.052 euros. Sin embargo, en la zona falta presión y el mecanismo no puede funcionar.

Fuentes relacionadas con la ejecución de la obra aseguran que el área de Deportes fue advertida de este problema a tiempo. Tanto es así que Mondo Ibérica, la empresa que desarrolló los trabajos, trasladó hasta allí varios anillos de hormigón con los que construir un aljibe. La idea era superar la dificultad con un depósito que recogiese el agua de la lluvia de forma que, impulsada por una bomba, complementase la débil traída del lugar. Sin embargo, cuando los trabajadores se pusieron a ello un alto funcionario lo frenó todo: «Nos dijo que no hiciésemos nada y que ya solucionarían ellos cuando pudiesen la ausencia de riego».

El resultado es que el terreno no ha sido hidratado una sola vez. Una situación que, como se puede comprobar en el campo Manuel Jiménez, en Fontecarmoa, en el que el riego también ha escaseado como setas en agosto, acabará por deteriorar el césped en cuanto las lluvias disminuyan de intensidad y el tiempo seco asociado al verano haga acto de presencia. En la implantación de la hierba artificial se han gastado 211.408 euros, que a este paso acabarán en la alcantarilla, porque un correcto mantenimiento exige aplicar agua al campo al menos antes de cada partido. Pero hay una consecuencia peor: privado de humedad, el terreno entraña un riesgo cierto. En Berdón entrenan nueve equipos de distintas categorías del club Vilagarcía, además de disputar sus encuentros varios más. El entrenador de uno de ellos se acaba de quemar una pierna al sufrir una caída. Esta Redacción intentó conocer la versión de Ravella sobre los problemas del riego del campo, pero no hubo respuesta desde el Concello.