Intimidad

AROUSA

He vuelto al gimnasio. Mente sana en cuerpo sano, decían los romanos. Y cómo yo últimamente no he disfrutado de ninguna de las dos cosas he decidido empezar a poner soluciones donde antes había problemas. Y en ello estamos. Dándole de nuevo a las elípticas, a la cinta de correr, a los abdominales y a los ejercicios de tonificación muscular. Tengo agujetas, pero sí es cierto que la mente se amansa cuando el cuerpo se mueve. El otro día hablando con una amiga que también va al gimnasio ella me contaba que ya no puede vivir sin su horita y media diaria de ejercicio. Yo no aspiro a tanto. También me hizo una reflexión que me pareció interesante. ¿Por qué las duchas de los gimnasios son comunales? ¿Es tan complicado poner una pequeñas mamparitas de separación? Le di la razón. Y ambos coincidíamos en que no es porque no nos vean desnudos, que eso nos da igual. Es más bien por no ver según que cosas. Que a veces es hasta violento. Los gerentes de los pabellones deportivos municipales deberían de pensar en esto. Necesitamos un poquito de intimidad. Y a veces mejorar las cosas vale cuatro duros y no supone más problema que una mamparita. Así el momento ducha contribuiría también al mente sana en cuerpo sano. Que nos hace falta.