Gracias al obradoiro de emprego de O Grove cientos de niños la localidad, y otros muchos de fuera del municipio, están aprendiendo mucho sobre la riqueza natural de la península meca. Los alumnos del módulo de medio ambiente están empleando sus horas de formación en formar a los demás, y ayer les tocó el turno a los chavales del colegio Conmeniño. Folleto en mano y sobre el terreno, ayer aprendieron a diferenciar al tacto los tipos de arena, porque no es lo mismo la de playa que el sustrato de las zonas de marisqueo. Seguro que esa lección no se les olvida, porque la clase de ayer fue especial.
También en el día de ayer, otros estudiantes procedentes del colegio Salesianos de Lugo participaron en el proyecto de turismo marinero Pescanatur. La jornada comenzó, a pie de arena, en la ensenada de A Toxa. Aparejos en mano experimentaron, junto con las mariscadoras grovenses, el duro oficio de los bivalvos. Estuvieron en todo momento orientados por las guías, Paca y Raquel, que desentrañaron los secretos de este arte. Después de la ruta acabaron en la lonja meca, donde asistieron a una subasta real de pescado y marisco. Ahora ya casi son unos expertos en asuntos marítimos.
En O Grove también saben mimar a los veteranos y prueba de ello es la cena-homenaje que los empresarios de la asociación Emgrobes quisieron rendir al que fuera secretario general de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), Ramón Búa Paseiro. El acto se celebró ya el viernes y tuvo lugar en el Crisol, un clásico en la restauración local. El presidente de la asociación meca, Pepe Besada, le hizo entrega a Ramón Búa de una figura de Sargadelos «por su compromiso con la promoción del asociacionismo empresarial en la provincia, así como en reconocimiento por su entrega y dedicación a la CEP a lo largo de los 33 años de su trayectoria profesional al servicio de esta institución». Y es que, con Búa al frente de la confederación, en O Grove se pudieron hacer bastantes cosas, y ya se sabe que es de bien nacidos ser agradecidos.