Dice la Xunta que no va a construir la piscina cubierta que reclaman desde hace lustros en O Grove. La justificación de una decisión a todas luces injusta y que frustra los anhelos de todos los mecos es, cuando menos, sorprendente. Asegura el director xeral de Deportes que no hay dinero para financiar el proyecto. Ya se sabe, que si la crisis, que si corren malos tiempos, que si tal y que si cual, pero, para aderezar el desatino, también ha dicho que de todos modos O Grove no cumple con las ratios para contar con unas instalaciones de este tipo. Acabáramos. Loable sería que los gobiernos, incluido el gallego, tomasen sus decisiones teniendo en cuenta criterios exclusivamente técnicos. Invertirían mejor el dinero y no se tendrían que poner colorados. O Grove tiene algo más de 11.000 habitantes y es una de los municipios más pujantes y conocidos de Galicia. No tiene auditorio ni piscina. Ribadumia cuenta con algo más de 4.200 personas censadas. Tiene un auditorio chulísimo y una piscina gratuita para sus vecinos y que a los demás nos obligan a pagar. Ribadumia no cumple ninguna ratio para justificar esas inversiones y poder gozar de esos servicios. Ahora bien, es el hogar del presidente provincial del PP y de la Diputación, Rafael Louzán. ¿Ratios?