Desde que abrió su academia Teachers en 1995, Marián ha visto cómo cambiaba la percepción de los gallegos sobre el aprendizaje de idiomas. Saber inglés es ya una prioridad para la mayoría, pero ella cree que «aún queda mucho por hacer».
-¿Somos los españoles malos para los idiomas?
-No, lo que tenemos es cierto complejo: miedo a meter la pata y cometer errores. Y solemos tener prisa, lo queremos todo para ya, cuando el aprendizaje requiere tiempo y constancia.
-¿Es eso lo único que falla?
-Falla el método: son muchos alumnos por aula y se limitan a seguir un libro de texto. Además, las clases se dan en español, casi no se escucha el idioma. También habría que potenciar la práctica en las filologías, se sale con conocimientos técnicos, pero no de cómo transmitirlos a los alumnos.
-¿En qué se diferencian sus clases de las de las escuelas?
-Tenemos un programa propio. Son clases reducidas en las que intentamos que se adquiera el idioma de una manera natural: planteamos en inglés temas agradables que les resulten cotidianos a los niños.
-¿A partir de qué edad empiezan a venir los alumnos?
-Tenemos niños desde los tres y cuatro años, pero el 20% del alumnado son adultos. Muchos de ellos son universitarios que han terminado sus estudios y a los que les urge tener una titulación en inglés para apoyar su currículum.