Terrorismo

AROUSA

Lo que ha pasado en la piscina municipal de Vilagarcía es muy grave. De haber sucedido en el País Vasco y no en Galicia habría salido en todos los telediarios y nadie habría dudado en hablar de terrorismo. De «kale borroka». Esto no es Rentería, es Arousa, pero romper las ventanas de un edificio público, tirar dentro botellas con gasolina e intentar provocar un incendio es exactamente eso. Terrorismo. Nada tiene que ver con la defensa de los derechos de los trabajadores o con el derecho a la huelga. Porque si unos tienen derecho a no trabajar, los otros también tienen derecho a hacerlo. Y en Vilagarcía la plantilla ha decidido no secundar el paro que está vigente en el resto de complejos deportivos de Galicia. En respuesta no ha habido respeto a la decisión libre de los empleados, sino terrorismo. Primero entraron y tiraron pintura en la piscina. Ahora ya han dado un paso más en su locura y han intentado quemar las instalaciones. Podrían haber causado una desgracia. No es una broma. Espero que los descerebrados que tuvieron la idea de atentar contra la piscina de Fontecarmoa sean descubiertos, juzgados y que cumplan la pena que les corresponde, que seguro que será mucho menos de lo que realmente merecen, porque nadie les acusará de lo que realmente son.