Sutiles retoques sin premio en A Illa

AROUSA

El estreno de Antonio Gómez en el banquillo del Céltiga dejó la imagen de un equipo un punto más combinativo e intenso que el de Vázquez, pero igual de gafado a la hora de ganar

16 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El cambio de entrenador en el Céltiga necesitará al menos una semana más para surtir el efecto deseado, cortar la negra racha de jornadas sin ganar que arrastra el equipo, elevada el pasado domingo a la decena. El estreno de Antonio Gómez al frente del banquillo isleño no fue el talismán soñado por la directiva de Martiñán, que tuvo que presenciar el doloroso empate arrancado por el Narón tres minutos por encima del tiempo reglamentario.

La sensación generalizada en el Salvador Otero era la de haber visto más de lo mismo, con el conjunto arousano proponiendo su fútbol combinativo y acumulando méritos más que suficientes para llevarse los 3 puntos, para acabar con cara de tonto por el resultado final. La misma historia que a base de repetirse obligó al recambio de Pablo Vázquez.

No obstante, y a falta del necesario margen que todo nuevo entrenador necesita para impregnar a cualquier equipo de su filosofía de juego, el primer partido del Céltiga de Antonio Gómez dejó entrever la imagen de un colectivo un punto por encima del nivel ofrecido hasta el momento.

A nivel ofensivo, el Céltiga pasó a combinar el balón más en corto, empleando más pases para alcanzar la portería rival. Un cambio que, al menos ante el Narón, dio más seguridad al equipo en el manejo del esférico.

La primera consecuencia de ello fue ver cómo, sin conseguir el Céltiga más acercamientos al área contraria que en anteriores ocasiones, estos ganaban en claridad y proximidad a la portería. Los tres tiros de Hugo al borde del área chica rozando la madera fueron la mejor muestra.

Los pases en corto redundaron además en una mayor seguridad atrás. A lo que ayudó la perfecta colocación sobre el campo de los hombres de Gómez, intercambiando el 4-1-4-1 en ataque, con Beni por delante de la zaga, con un 4-2-3-1 en el que Fernando ayudaba al capitán a tapar la primera oleada del Narón cuando el centro del campo local y Hugo no obtenían réditos a su constante y pegajosa presión sobre la salida del balón rival. En la segunda parte, tras la entrada de Manuel por Luis Alberto, los arousanos se hiceron con el control total del choque pasando a un 4-4-2 ofensivo.

Habrá que ver si las sutiles diferencias apreciadas el domingo en el juego del Céltiga se confirman en las próximas jornadas, y si el equipo mantiene el punto de intesidad ganado con los ajustes. Cambios poco perceptibles a la vista del aficionado, pero que el domingo sirvieron para potenciar la creatividad ofensiva de hombres como Hugo y Fran.

Sobre los goles encajados a manos del Narón, está claro que tanto en el primero, un zambombazo desde la frontal del área, como en el segundo, un remate a saque de córner, la zaga isleña podría haber hecho algo más. Pero no menos cierto resulta que es difícil ver a un equipo que como el Narón materialice en gol la mitad de sus cuatro acciones de peligro en todo el partido.