La idea de construir un establecimiento hotelero en la zona portuaria más próxima al arenal vilagarciano, abanderada por Manuel Bouzas, cumplió ayer doce años olvidada en un cajón
14 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El nombre de Vilagarcía lleva más de un siglo ligado a la imagen de municipio turístico. Un estereotipo que resulta difícil de validar cuando se analiza un indicador clave como es el número y calidad de los establecimientos hoteleros disponibles en la capital arousana.
El déficit en este capítulo, confirmado en el tiempo como uno de los principales males endémicos de la localidad, fue el germen de uno de esos proyectos olvidados que tanto dieron que hablar en Vilagarcía, para acabar perdidos en un cajón.
La construcción de un hotel de tres o cuatro estrellas en una parcela de O Ramal con vistas a la playa Concha-Compostela fue una de las principales líneas de trabajo de Manuel Bouzas durante su etapa al frente de la rada arousana en su empeño por entregar al pueblo vilagarciano parte de los sucesivos rellenos portuarios. Sin embargo, la paternidad de la iniciativa no le corresponde a Bouzas.
Fue a mediados de febrero de 1998, concretamente el día 13, cuando se hizo pública la idea. Con José Luis Rivera Mallo al frente, la rada arousana tenía abierto entonces el plazo de presentación de ofertas para la construcción de las instalaciones de tierra del puerto deportivo. Entre las tres propuestas presentadas figuraba la de Estudios Arquitectura de Galicia, que se ofrecía a ejecutar dichas instalaciones a cambio de construir un hotel en el interior del recinto portuario, con el punto de mira fijado en las inmediaciones del muelle de O Ramal. La nueva Ley de Puertos del Estado permitía la edificación de este tipo de negocios en terrenos portuarios «por razones de utilidad pública debidamente acreditadas».
La opción del hotel en O Ramal entró de inmediato en las negociaciones que el Concello y el Puerto mantenían en ese momento para la urbanización de la explanada TIR para usos lúdicos y la recuperación del antiguo recinto de Fexdega como espacio público. En marzo Ravella no ponía pegas al hotel, mientras Rivera Mallo adelantaba su hipotética ubicación, el terreno de 4.000 metros cuadrados sobre el que se tenía previsto levantar el Centro Frigorífico Redistribuidor de Túnidos.
La entente Puerto-Concello en la materia quedó blindada ese mismo verano de 1998 con la firma del convenio para el desarrollo urbanístico de la TIR y la parcela de la antigua Fexdega, ya con Bouzas al frente de la rada. En el documento el Ayuntamiento se comprometía a «facilitar urbanísticamente la construcción de una infraestructura hotelera en la explanada de acceso al muelle de O Ramal, entre la vía del tren, el paseo marítimo y el límite de la calle Rosalía de Castro».
La cadena Tryp se había interesado ya por hacerse con la concesión, y a finales de agosto desde el Puerto se informó de que eran cinco las multinacionales del sector que aspiraban a explotar el proyecto. En paralelo, Bouzas adelantó que el futuro hotel contaría con 100 camas y sería de tres o cuatro estrellas.
La Ley de Puertos obligaba a la rada arousana a desligarse de la explotación del hotel, por lo que su presidente anunció la futura subasta de la parcela en cuestión a un precio de salida de más de 300 millones de las antiguas pesetas. Pero para ello antes el Ministerio de Fomento tendría que aceptar el cambio de titularidad del terreno, que pasaría de dominio público a propiedad de la Autoridad Portuaria a fin de que esta pudiera proceder a su venta, en una operación que debería ser finalmente ratificada por el Consejo de Ministros. Y aquí es donde comienza la odisea administrativa que acabó ahogando la iniciativa.
Primero hubo que aguardar a la aprobación del plan especial del Puerto, que preveía la transformación de O Ramal en muelle de cruceros. Tardó dos años.
Con la parcela inicial ampliada a 5.600 metros cuadrados y orientada hacia la Concha-Compostela, en agosto del 2000 Bouzas remite el proyecto del hotel a Puertos del Estado, que no le da el visto bueno hasta mayo del 2001. Solo quedaba la aprobación por el Consejo de Ministros. Pero para ello era necesaria la presentación del plan de usos de la rada arousana. Y este no se aprobó hasta un año después. Entre tanto, Bouzas había dimitido. En su despedida, el 17 de diciembre del 2001, manifestó que «ao hotel do Ramal probablemente se lle dea o visto bo en breve».
Con Benito González Aller en la presidencia la idea durmió hasta que el cambio de gobierno en Madrid lo llevó a recuperarla públicamente en junio del 2004. Fue tras el anuncio de la nueva ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, de que los terrenos portuarios desafectados serían destinados preferentemente a viviendas de protección oficial y a usos sociales. Un viaje a Madrid del entonces alcalde de Vilagarcía, Javier Gago, junto al portavoz municipal socialista y director de recursos humanos del Puerto en excedencia, Jesús Paz, sirvió para arrancar del nuevo presidente de Puertos del Estado su apoyo a la creación de una estación náutica en O Ramal, hotel incluido. Pero nada más se supo hasta que a finales de julio del 2008 el ya presidente del Puerto Javier Gago presentó al consejo de la rada arousana el proyecto, encargado por su antecesor Jesús Paz, del prestigioso arquitecto Manuel Gallego Jorreto para la reconversión del muelle de O Ramal en una estación marítima y un espacio comercial y de recreo. En él se dejaba el hotel pendiente de unos estudios que aclarasen si su inclusión aportaría o no valor añadido al nuevo O Ramal. Nada más se supo ya.