Originaria de Alemania, la saga de dentistas que nos ocupa se remonta al siglo XIX. Su actual patricarca, Jorge, puede seguir presumiendo de pionero a sus 70 años
24 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La de la familia de Lindner Selbmann es una de esas historias que merece ser contada en cuanto uno escucha de dónde han salido los inusuales apellidos del dentista más reputado de Vilagarcía. Dos referencias familiares con tronco común en Alemania, y un pasado lleno de idas y venidas de sus portadores a la capital arousana, cautivados por una vocación común que aún hoy coloniza el espíritu de la saga familiar encabezada por un joven de 70 años.
Nadie diría de Jorge Lindner Selbmann que hayan pasado por él cuatro décadas de profesión. La curiosidad del principiante se intuye en su relato de la labor de investigación que aún hoy sigue realizando en una materia tan joven como la del tratamiento de dolencias musculares del cuerpo a través de la boca. Un trabajo del que habla después de repasar su genealogía más reciente.
De su abuelo materno fue la culpa de contar hoy con la familia Lindner-Santos en Vilagarcía. En 1908 Albert Selbmann arribaba al puerto de A Coruña, plaza que no le debió de agradar. Al menos no tanto como la capital arousana, en donde abrió consulta dos años después, en el antiguo edificio de correos.
Jorge padre recuerda que a su abuelo «le gustaba viajar. Ya había estado en Inglaterra y en Francia. Se vino con su mujer, suíza, con mi madre y con mi tío, que también fue dentista, y que acabó yendo a Argentina».
La madre del hoy patriarca de los Lindner fue una de las primeras en estudiar Medicina en Santiago, especializándose en Odontología en Madrid en 1928. De vuelta en Alemania para pulir su formación conoció al padre de Jorge, profesor universitario y dentista como ella. Juntos se instalaron en Vilagarcía, donde montaron una clínica en 1930, convirtiéndose en competencia del padre de Ruth.
«En 1936, cuando empezó la Guerra Civil, no se sabe por qué, mis padres tuvieron que abandonar España. Estaban ya en Portugal para volver a Alemania, pero les dijeron que no fueran, porque pronto iba a estallar la guerra también allí, y se marcharon a Bolivia».
Allí nacería Jorge, que en 1949 regresó con su madre y su hermana a Vilagarcía. Su padre, del que había recibido un abuelo y una tía dentistas, no volvió.
Ruth Selbmann retomó el negocio, entonces en la hoy calle Alexandre Bóveda, ya sin su progenitor como competencia tras su fallecimiento en 1935.
«Con 7 años ya limpiaba el instrumental», recuerda Jorge. Su destino estaba escrito. Estudios de Medicina en Santiago, especialidad en Estomatología en Madrid, y perfeccionamiento en Alemania para experimentar el eterno retorno de su estirpe.
En Vilagarcía comenzó a ejercer en 1967, pero solo tardó dos años en independizarse de su madre, que se retiraría a comienzos de los 80.
Lindner Selbmann fue el primer dentista en comenzar a colocar implantes en Galicia, y uno de los pioneros en España. Y siempre conservó su afán innovador. De ahí su condición de profesor de prótesis en la Facultad de Odontología de Santiago «hasta que me jubilaron por la edad», o la vicepresidencia del Colegio de Odontólogos de Pontevedra. Y de ahí también la extensa nómina de pacientes con la que cuenta su clínica, procedentes de las cuatro provincias de Galicia, y también de otros puntos de España y Portugal.
Cinco hijos tuvieron Jorge y Maribel. Y tres de ellos se han dedicado a la profesión. Georgina, tras estudiar Farmacia, es la especialista en cirugía y prótesis de la clínica familiar, y Jorge se centra en los implantes. La «vocación», en el primer caso, y la capacidad de convencimiento del padre, en la segunda, han asegurado una nueva generación de una saga que también cuenta con un protésico dental, Pablo, de período sabático para dedicarse con bastante éxito a la motonáutica de competición.