Las cámaras de vídeo han sido retiradas de la vía pública para ser programadas

La Voz

AROUSA

A comienzos de octubre, un nuevo elemento vino a sumarse al equipamiento urbano de las calles de Vilagarcía. Lo hizo con cierta polémica, puesto que se trataba de las cámaras de vídeo que, ubicadas en distintos puntos del casco urbano, graban las infracciones de tráfico. Incluido dentro de los fondos del plan E correspondientes a la capital arousana, su instalación tuvo un coste de 60.000 euros. Sin embargo, los dispositivos no han tardado en desaparecer de nuevo.

Quienes hayan advertido su ausencia y los echen de menos no parecen, en cualquier caso, tener motivos para temer por ellos. Fuentes municipales explicaron ayer que las cámaras han sido retiradas por la simple razón de que necesitan ser programadas. En cuanto el proceso esté listo, volverán a ser colocadas en los puntos elegidos por el Concello. Esto es, en Juan Carlos I, junto a la plaza de Ravella, en la avenida Rosalía de Castro, en Doctor Tourón y en la avenida de Pontevedra. Tampoco esta serie de emplazamientos son necesariamente definitivos, puesto que los aparatos pueden desmontarse y ser trasladados sin problema.

Los dispositivos, que disparan una fotografía al detectar la comisión de una infracción al estilo de los radares de velocidad, enfocan exclusivamente a la vía, sin grabar por tanto ni las calles ni los edificios inmediatos.