Análisis

AROUSA

A mí solo me saca sangre Marta Outón, que tiene su clínica en la plaza de Galicia de Vilagarcía, así que no seré un afectado por el cierre del servicio de análisis clínicos en la Casa do Mar y su traslado al ambulatorio de San Roque. Tengo fobia a las agujas, así que necesito muchas atenciones, paciencia y confiar plenamente en quién me va a clavar la inyección en mi pobre vena. Y eso solo lo logro con Marta, a la que pronto tendré que acudir porque llevo tres años saltándome a la torera el chequeo anual. Pero el no ser un perjudicado directo no me cierra los ojos. Este asunto afecta a muchas personas porque la Casa do Mar tiene unos servicios de los que carece el ambulatorio, como paradas de taxi o autobuses cercanas. Por no hablar de la saturación que ya existe en San Roque y que ahora solo va a empeorar. La teoría de que tan solo se está trasladando un servicio, pero que se mantiene por completo, no convence a nadie. Como decía mi abuela Carmen, aquí huele a chamusquina. Por eso hay tantos detractores de esta medida, porque tiene toda la pinta de que los vilagarcianos vamos a salir perdiendo. La sanidad pública no hace más que empeorar cuando debería ser justo al contrario. Y mientras, seguimos dilapidando pasta en ciudades de la cultura.