Las administraciones de lotería de O Salnés inician una de las mejores campañas de ventas del año. Comparten un deseo: repartir el Gordo navideño
13 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Dice el calendario que aún quedan casi seis semanas para la Navidad. Pero al calendario no se le puede hacer ni caso. Los escaparates de muchas tiendas ya están engalanados con los colores y los adornos típicos de esas fiestas. Y en los supermercados, turrones, mazapanes, polvorones y demás dulces tientan sin piedad a quienes acuden a realizar sus compras. Tal vez todas esas señales le hayan pasado desapercibidas. Si es así, los anuncios de la Lotería de Navidad le recordarán en breve que esas fiestas ya comienzan a mediados de noviembre.
A estas alturas del año, en las administraciones de lotería de la comarca se preparan, como las del resto del país, para afrontar unas semanas de ajetreo constante. Los boletos para el sorteo del 22 de diciembre están disponibles desde el pasado mes de julio, pero de momento han sido pocos los que se han vendido. «Está a cousa moi frouxa, pero realmente cando empeza a saír a lotería é a partir de agora», explicaba ayer el responsable de la administración de A Illa, Manuel Núñez. Desde Pontecesures están de acuerdo con esa tesis. «Ata hai dúas semanas estaba todo totalmente parado, pensamos que non iamos vender un cuarto do que vendemos o ano pasado. Pero agora estase animando xa a cousa», señala Antonio García.
Las sensaciones y las previsiones varían mucho de una administración a otra. Y es que no hay dos negocios de venta de loterías que funcionen exactamente igual. En Vilagarcía, sin ir más lejos, los responsables de la administración ubicada en la Plaza de Galicia creen que la campaña ha arrancado bien: durante el verano han vendido bastantes boletos y ahora la gente «está jugando más o menos como el año pasado». En otros despachos del municipio, sin embargo, el optimismo es menor: en verano «ya no hubo mucho movimiento», y ahora quien se anima a jugar lo hace arriesgando cantidades más pequeñas de las que entregaría al azar años atrás.
En las administraciones confían en que la crisis no les pase una factura demasiado onerosa. Y en todas y cada una de ellas muestran su deseo de recibir una llamada del periódico el día 22. «Unha chamada, unha visita e unha copa de champán para celebrar que dimos o gordo», dicen. Pues que así sea.