Está escrito en la Biblia: «Y parirás con dolor», le dijo Dios a Eva. Y desde entonces son más los alumbramientos complicados que los que van cómo la seda. Por eso el hombre se ha empeñado desde siempre en aliviar el sufrimiento asociado al nacimiento. El problema es que se equivocó al tratar a las parturientas como enfermas, cuando no lo son. Solo son mujeres embarazadas. Ahora la medicina está empezando a enmendar ese error, pero solo empezando. En Galicia, por ejemplo, hay pocos hospitales que ofrezcan tan buenos servicios como el de O Salnés, que cuenta con una completa unidad en la que no solo se ofrece anestesia epidural, sino también otros métodos digamos más naturales, con bañeras de agua caliente y música para facilitar la dilatación en un ambiente relajado. Cada cual puede escoger. Pero es precisamente eso, escoger, lo que es vital a la hora de dar a luz. Tan bien lo han hecho en el hospital arousano que cada vez eran más las mujeres de otras zonas de Galicia que querían tener aquí a sus hijos. La avalancha ha sido tal que el centro ha tenido que ponerle coto y dar prioridad a las parturientas de la zona. Todo hospital debería tener los mismos medios y la misma filosofía que el de O Salnés. Porque parir es algo natural, no una enfermedad.