Abonomar encuentra su sitio

AROUSA

Junto a la playa de O Mallón, en A Illa, está afincada una factoría capaz de convertir restos de mejillón, ostra y otros bivalvos en mercancías con valor propio

18 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Saber mirar. Esa quizás sea la mayor virtud de José Manuel Cousido, Petote, en el campo siempre complejo de los negocios. «Creo que fun quen de ver cousas que ao mellor outros tardaron máis en ver», reflexiona él. Habla el empresario en la pequeña oficina que preside, desde lo alto, la planta de reciclaje de concha que hace veinte años nació junto a la playa de O Mallón, en A Illa. Esas modestas instalaciones han sido escenario de dos décadas de trabajo duro, de inquietud, de frustraciones y, sobre todo, de resistencia. «Pero eu creía no que estaba facendo, así que non me deixei derrotar», señala Petote. Con el paso del tiempo, él y su empresa han conseguido superar obstáculos, salir del pozo y convertirse, por fin, en un negocio viable y cargado de futuro.

La historia de esta empresa, que ahora da trabajo a 14 personas, nació cuando a Cousido se le ocurrió darle una vuelta a la tradición de utilizar conchas para enriquecer los suelos, aplicarle tecnología y reciclar los residuos del mejillón dándoles un nuevo valor. Nacía así la primera mercancía de la casa, Abonomar, un fertilizante capaz de corregir el PH de los suelos ácidos que tanto abundan en las zonas lluviosas. Pese a ofrecer muchas mejoras con respecto a otros carbonatos cálcicos, los costes de producción dificultaron, y mucho, la entrada del producto en el mercado. Tanto, que la sombra del cierre planeó en muchas ocasiones sobre la fábrica de O Mallón, y los compañeros de aventura empresarial dejaron solo a José Manuel Cousido. El decidió seguir adelante. Y el tiempo le ha dado la razón.