Con la vista puesta en la seguridad

AROUSA

Desde el jueves, Tráfico realiza controles exhaustivos en el transporte escolar, una iniciativa respaldada por familiares de los niños, docentes y los propios conductores

17 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Para los más pequeños, la presencia de los agentes de la Guardia Civil de Tráfico fue casi como un espectáculo. La empatía es mutua y los funcionarios están acostumbrados a las más inverosímiles cuestiones.

Los guardias civiles se desplazaron ayer hasta el CEIP de Marcón no para impartir una actividad didáctica, sino para inspeccionar los autobuses que realizan el transporte escolar. Además de cuestiones meramente administrativas -que el conductor esté en posesión del carné y del permiso para llevar escolares o que el autobús disponga de los permisos de la Xunta-, los agentes verificaron que los vehículos no tengan deficiencias que redunden negativamente en la seguridad o que los conductores estén en plenas condiciones para situarse al volante de los vehículos.

De este modo, además del papeleo, los guardias civiles comprobaron ayer en Marcón, y en otros colegios de la comarca de Pontevedra, la rodadura de los neumáticos, los extintores e hicieron pasar un control de alcoholemia a los conductores. Precisamente estos últimos no dudan en respaldar este tipo de iniciativas.

«Debería haber más»

Es el caso de Eulogio Sanmartín. Con diez años de experiencia en la empresa Monbus, reconoció que este tipo de campañas inciden en que «se ande mejor». Es por ello que defendió que «debería haber más».

Coincidió con los agentes en que las campañas han contribuido en gran medida a erradicar de conductores piratas a la comarca pontevedresa.

Similares expresiones a las de Eulogio Sanmartín utilizaron docentes y familiares directos de algunos de los niños escolarizados en el CEIP pontevedrés. Manuel Martínez, vecino de esta parroquia y abuelo de uno de los pequeños, incidió en que «a los niños hay que defenderlos. Si el servicio está controlado, pues mucho mejor. Eso es indiscutible».

Uno de los aspectos que deben cuidar los autobuses dedicados al transporte escolar es que con los niños vaya un acompañante. Su labor es crucial a la hora de evitar incidentes. No en vano, son los que controlan que vayan bien sentados, no armen escándalo, no crucen por delante del vehículo e, incluso, van con ellos a la hora de entrar y salir de los centros educativos.

Los tres autobuses de Monbus que diariamente cubren el servicio del CEIP de Marcón cumplían los requisitos. Marta Rodríguez, que hace poco comenzó a trabajar de acompañante, lo tenía claro: «Estos controles están bien porque sirven para mejorar algunas cuestiones de la seguridad».