El año pasado permanecerá en la memoria de los vilagarcianos por los atropellos mortales en las carreteras del municipio. Fueron once las personas que murieron en accidentes de tráfico en el término municipal, y casi la mitad -cinco en concreto- eran peatones que cruzaban la calle y fueron arrollados por un vehículo. De ellos, tres se registraron en el casco urbano, y ocurrieron cuando la víctima cruzaba por un paso de peatones. Esos pasos de cebra cuya inseguridad se denunció en su momento son ya elevados, formando parte todos ellos del programa desarrollado en el municipio para incrementar la seguridad vial, y que incluye la elevación de un buen número de pasos de cebra en el casco urbano y otras carreteras de Vilagarcía.
El primero en elevarse fue el de la avenida de A Mariña, en el que falleció el joven Manuel Abalo, que fue la primera víctima mortal por atropello del año. Aún así hubo que esperar unos catorce meses a que el Concello cumpliese la promesa hecha pocos días después de la tragedia, comprometiéndose a elevar ese paso para que no volviese a ocurrido lo de aquella noche, cuando el coche que conducía Pablo Bouzas a velocidad excesiva se llevó por delante al joven Abalo y lo dejó muerto sobre el paso de peatones.
El pasado verano se elevó el de la confluencia de la calle Moreira Casal con la rotonda de O Ramal. En ese paso de peatones fue atropellado el 15 de octubre Segundo Barcala, un jubilado que salía del centro social de la tercera edad. No pudo recuperarse de las heridas sufridas y murió días después en el hospital.
El último paso de peatones del casco urbano que fue escenario el año pasado de otro atropello mortal es el de la calle Conde Vallellano, donde el pasado 28 de septiembre falleció Lolecha, una mujer muy conocida en Vilagarcía que fue arrollada por un vehículo cuando salía de su casa. El conductor que la atropelló aseguró que no la había visto a causa de los coches y contenedores colocados en el arcén. Ese paso de cebra ya ha sido elevado también, aunque todavía está pendiente de que le coloquen la pintura.
Otras medidas
Los otros dos atropellos mortales ni fueron en pasos de peatones ni tuvieron lugar en el centro de la ciudad. Uno ocurrió en la recta de Rubiáns, a la altura del tanatorio, donde un vecino de Bamio cruzaba la calle y fue arrollado por un vehículo cuyo conductor, como había ocurrido en el caso de Pablo Bouzas, se dio a la fuga. Ocurrió el 24 de agosto. Y antes de finalizar el año todavía hubo que lamentar otro terrible suceso en el que una moto que circulaba por Vilaxoán en dirección a Cambados arrolló y dejó muerto en la calzada a un vecino de la localidad. El motorista, que resultó ser el narcotraficante Manuel Abal Feijoo, también pereció en el suceso.
Pues bien, los escenarios de esos dos accidentes forman parte también de los planes del gobierno local para mejorar la seguridad vial. Las gestiones en Rubiáns con el Ministerio de Fomento, titular de la carretera, fueron arduas. De hecho, los vecinos de la zona denuncian que lleven años reclamando esas medidas y que haya tenido que haber varios accidentes mortales para que por fin se hayan puesto de acuerdo las administraciones. La intención es colocar en la recta de Rubiáns varios pasos de peatones regulados por semáforos, aunque ninguno frente al tanatorio. En Vilaxoán se pretende hacer lo mismo, pintando nuevos pasos y colocando semáforos en otros.