¿Quién no se cruzó con la escultura de Ramón Cabanillas, situada en la Plaza do Concello, y cayó en la tentación de fotografiarse con ella? Este Cabanillas de bronce y con aspecto bonachón, es la pieza más vista y visitada de Cambados, y es solo un ejemplo de las exitosas obras de Lucas Míguez . El escultor, que ha desarrollado gran parte de sus trabajos en Estados Unidos y posee numerosas piezas en México y Taiwán, expondrá ahora sus obras en la Galería Borrón 4 de Cambados. Los seguidores del artista Lucas Míguez podrán conocer sus nuevas obras a partir de este viernes, a las 20.30 horas, y permanecerá en la galería hasta el próximo jueves, 24 de agosto. Solo durante seis días, los arousanos podrán contemplar el nuevo trabajo de Míguez en la galería cambadesa, pero desde hace tres años Vilanova se ha convertido en el expositor permanente del artista. El escultor se encargó de dar forma y altura -nada menos que 1,75 metros-, a los protagonistas de las historias de Valle-Inclán. Quien lo desee podrá saludar a Max Estrella y Don Latino, protagonistas de Luces de Bohemia, o al Lucero de Divinas Palabras, que adornan las calles del municipio.
«Os físicos non somos os inventores de bata branca que saen nas películas facendo unha morea de aparatos, senón que buscamos os fundamentos básicos que farán avanzar a sociedade tecnolóxica» afirma Alberto Piñeiro Rodríguez , un vecino de Valga que ganó el premio David Prize en el congreso internacional Trends in Nanotecnology 2009, celebrado en Barcelona. Su trabajo está basado en resolver el cuarto problema físico más importante, según la American Physical Society, que consiste en comprender cómo surgen ciertas fases eléctricas y magnéticas y separar estas fases en unos materiales llamados manganitas. Este trabajo en el que Alberto Piñeiro trabaja desde hace un año, tiene numerosas aplicaciones: ayuda a mejorar las baterías de los teléfonos móviles u ordenadores portátiles para almacenar energía y también será posible hacer un salto cualitativo en la memoria de los ordenadores portátiles. Por otra parte, permite detectar la velocidad de un avión o un camión por la distorsión del campo magnético terrestre o el código de barras de los objetos de un supermercado que fuesen en un carro de compra sin necesidad de tener que ponerlas en la cinta de la caja. La cajera, incluso podría apuntar el total de la compra sin tener que pasar los productos por el lector del código de barras. La propiedad que permite esto, es la magnetorresistencia gigante.