En la casa de la familia Padín de Meaño se respiran aires de música por todos lados. Pepe inició una tradición que continúa con sus nietas Rocío y Raquel
06 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Son cuatro vientos y un verdadero «acorde». Los Padín de Meaño llevan el viento en la sangre y la música en los genes. Son tres generaciones apasionadas no solo por la música, sino sobre todo por toda esta familia de instrumentos.
Todo empezó a mediados de los cincuenta cuando Pepe daba los primeros pasos, los primeros acordes. Aunque dice que cuando era niño, la música formaba ya parte indispensable de su vida familiar. El clarinete fue el instrumento con el que Pepe hizo sonar sus primeras notas. Después se enroló en una orquesta con la que hacían bolos por toda Galicia, ahora ya tocando el saxo alto y saxo tenor. Eran orquestas de Pontevedra como Os galaicos, una completa formación de ocho metales y otras agrupaciones. Siempre alternando y compaginando las actuaciones con las orquestas con las de la banda de música. Primero en la de Meaño, y posteriormente en la de Pontevedra, de la que formó parte hasta hace seis años. Pero José, quien lleva la música muy dentro, no ha dejado de tocar, y a día de hoy es miembro todavía de la banda cultural de Arcade.
Pepe asegura que las orquestas de antes, en las que él participaba, no tienen nada que ver con las actuales donde se explota a los jóvenes «por catro patacóns». Antes el dinero recaudado se repartía entre otros y tenían la seguridad social pagada, mientras que ahora «queiman aos rapaces».
Fue Pepe precisamente quien despertó en su hijo José la pasión por la música, y cómo no podía ser de otra forma, por los instrumentos de viento. Comenzó, siendo todavía un niño en la banda de Meaño, después de que su padre le enseñara las nociones básicas. Era todavía un juego para él y ni se le pasaba por la cabeza dedicarse profesionalmente a la música, y cuando su padre se lo propuso, en un principio dijo que no. Pero tras estudiar en los conservatorios de Pontevedra y Vigo, se dio cuenta que podía hacer de su afición su profesión. Comenzó dando clases de música por toda la comarca, y en la actualidad y desde el año 2003, forma parte de la banda de música de A Coruña.
Tercera generación
Parece que el viento en la casa de los Padín seguirá soplando por muchos años. Rocío y Raquel, nietas de Pepe, continúan con la tradición musical y forman parte de la banda de Meaño, como años atrás lo hicieran su abuelo y su tío. Comenzaron en la escuela de música de la localidad, y Rocío, la mayor de las hermanas, acude también al conservatorio. Como no podía ser de otra manera, también manejan instrumentos de viento, en este caso la flauta, a pesar de que lo más normal es que en estos primeros compases de una carrera musical bandística, lo normal es que los chavales se decanten por la percusión.
El bautismo de los músicos
La música es más que una afición, quizá es también una forma diferente de vivir la vida. Concretamente, los músicos que formaron parte en algún momento de su carrera de una banda, no lo olvidan y los marca profundamente.
Así, cuando a la banda llega un nuevo miembro, existe la tradición de «bautizarlo» tirándolo al mar o a un río después de su primera actuación y con el uniforme puesto.