Un ministro en el vecindario

AROUSA

Blanco visitó oficialmente A Illa. Allí se siente «un vecino más» y advierte: «en cuanto pague parte de mis impuestos aquí empezaré a pedir mejoras como un vecino más»

27 ago 2009 . Actualizado a las 11:04 h.

En los partidos que se juegan en casa, la mitad del camino hacia la victoria está recorrido de antemano. Con esa sensación debió desembarcar ayer en el consistorio de A Illa el ministro de Fomento, José Blanco. Un día antes de reincorporarse «a su tarea», el político socialista quiso hacer una visita oficial al pueblo en el que ha pasado «unos pocos días de descanso». El mismo pueblo que hace diez años, recordó, le cautivó el corazón y le hizo adoptar la firme decisión de «pasar más tiempo aquí, entre una gente que a pesar de las diferencias políticas son personas amables, emprendedoras...».

La comodidad

Desde que se bajó del coche a las puertas del consistorio, al ministro se lo notó cómodo en su traje gris y su piel bronceada por el sol arousano. Saludando a diestro y siniestro, se le vio realmente encantado de estrechar la mano del portavoz popular en el Concello, Juan José González. Y es que, tal y como dijo en su discurso, el de ayer era para él, más que un acto oficial, un acto entrañable. «Por eso agradezco la presencia aquí del Partido Popular», dijo. Pero no se equivoquen. Lo cortés no quita lo valiente, decía poco después Juan José González mientras advertía a los medios de comunicación que iba a seguir «facéndolle a guerra» al PSOE. Y José Blanco tampoco dudó en lanzar una pulla a su rival político a la hora de la despedida, deseándole una larga y feliz permanencia en las filas de la oposición.

Pero si la presencia en el acto del PP alegró al ministro, más lo debió de satisfacer la amplia representación de todos los colectivos sociales de la localidad. Cofradía, mariscadoras, bateeiros, empresarios, representantes de entidades deportivas... A excepción del BNG, que no acudió al acto, en el consistorio se dieron cita las fuerzas vivas de A Illa y vecinos sin cargo que solo querían saludar al vecino que ha llegado a ministro.

Ante todos ellos, José Blanco reiteró que se siente ya como uno más. Y más vecino se sentirá «cuando empiece a pagar una parte de mis impuestos aquí». A partir de este mismo año, según él mismo dijo, el ministro tendrá que hacer frente al recibo del IBI -a cuenta de la vivienda adquirida en la polémica urbanización de O Furado- y para cuando eso ocurra que se prepare el alcalde, porque «me va a oír reclamar mejoras». Avisado queda.